miércoles, 5 de septiembre de 2012

Lecturas de agosto


Herzog
de Saul Bellow
Moses E. Herzog se recluye en su casa rural luego de la ruptura de su segundo matrimonio y los intentos para hallar la estabilidad. Desde allí se dedica a rememorar los momentos claves de su vida que lo convirtieron en lo que es ahora y a escribir cartas dirigidas a toda clase de personajes, desde sus amigos a desconocidos, pasando por famosos y gente muerta.


Antes de Herzog, solo había leído de Bellow “El diciembre del decano”, una novela interesante, pero pesada, una novela que me hizo esperar más de este titán judeo-americano del que tan bien me habían hablado. Sin embargo con “Herzog” cubrí y superé largamente mis expectativas, un libro hermoso y contundente, de los que no pueden faltar en ninguna biblioteca personal, o mejor dicho: no importa que falte, pero que haya sido leído.

Sophie
William Styron
Stingo, un joven del sur de los Estados Unidos, va a Nueva York para convertirse en escritor, allí conoce a Sophie, una polaca sobreviviente del Holocausto, y a Nathan, un joven judeo-americano. Ellos lo sumergen en sus vidas y problemas haciéndolo su gran amigo, él desentrañará secretos de sus amigos que no podrán dejarlo tranquilo.
Esta novela, sin lugar a dudas, es una de las mejores que he leído en el año. Si tuviera que recomendar un libro a alguien que quiera escribir le recomendaría este. Un manejo de la trama solo comprable a Faulkner. Impresionante la forma como pasa de los problemas de Stingo con las chicas a las atrocidades más crueles del régimen nazi. De lectura fluida y envolvente. Imprescindible.

Nueve cuentos
J.D. Salinger
Extraños, apasionantes, amenos, recomendables. Un buen descanso entre tanta novela.

Un puente sobre el Drina
Ivo Andric
La vida de Vichegrado transcurre alrededor de su puente: amores, esperanzas, asesinatos, ajusticiamientos, revueltas, muchas, muchas historias. Este libro es la crónica de ese puente, desde su construcción en el siglo XVI hasta la Primera Guerra Mundial, pasando por los periodos de dominación Turca y Austro-húngara, el nacionalismo Serbio y más.
Este libro es uno de esos en los que esperaba algo diferente de él y es por eso que talvez no lo aprecié con justicia, sin embargo es innegable el valor de esta gran épica, tan atrapante en algunos momentos y didáctica en otros. Me gusto muchisisisísimo, pero creí que me gustaría mucho más.

domingo, 5 de agosto de 2012

Mis lectura de Julio


Un día en la vida de Iván Denisovich
de Alexander Solzhenitzyn
Al terminar de leer este libro me sucedió algo extraño: yo daba vueltas por mi casa ensimismado pensando en lo que acababa de leer y me encontré una pastilla de chocolate de La ibérica, mecánicamente la cogí, le quité el papel aluminio y me la metí a la boca. En ese momento empecé a saborearla  y sentí que era lo mejor que había probado en mi vida. Me sentí inmensamente afortunada. La lectura me había acostumbrado a comer gachas y a tratar de aprovechar desesperadamente los últimos restos de sopa fría y sin sustancia sobando con un pan la miserable escudilla. Ahora comía un pedazo de chocolate y mi alegría era incomparable.
Un día en la vida de Iván Denisovich es el relato de la vida de un prisionero en un campo de trabajos forzados soviético en Siberia. Sus tormentos y sus esperanzas. Un testimonio desgarrador, la degradación que sufre el espíritu humano sometido a la arrolladora máquina estatal soviética que se empeña en desligarlo de su individualidad y oprimirlo hasta dejarlo sin pizca de dignidad.
Este es un libro imprescindible, que toda persona debe leer, uno de esos libros que cambian la vida si se los lee a conciencia y en el momento indicado.

Sostiene Pereira
de Antonio Tabucchi
La novela más conocida del recientemente fallecido autor italiano y amante de Portugal narra la historia de Pereira, un veterano periodista portugués dedicado a escribir la página cultural de un periódico de reciente creación durante la dictadura salazarista. Pereira, recientemente viudo, se dedica a escribir por adelantado necrológicas de escritores que él considera importantes. Todo va bien hasta que contrata a un ayudante, quien está relacionado con la resistencia y el relato se sumerge en una serie de acontecimientos que atrapan, fascinan e indignan.
Notable la maestría narrativa de Tabucchi y su habilidad para meternos en la piel, cerebro y alma de este personaje memorable.
Un buena novela, de fácil y atrapante lectura que nos lleva al Portugal de los treinta y nos hace dar ganas de comer omelette a las finas hierbas.

Vida y destino
de Vasili Grossman
Por más que me he esforzado en recordarlo no doy con la última vez que me puse a llorar leyendo un libro. Pues bien, los tres primero días de lectura de este… no sé cómo expresarlo, poco sería obra maestra, rompí en llanto.
Un colosal texto (tanto por su calidad como por su extensión: mil ciento cuatro caras en la edición de Debols!llo) que narra varias historias que giran en torno a la batalla de Stalingrado en la segunda guerra mundial.
Con más de ciento cincuenta personajes (al mejor estilo ruso) cualquier podría creer que fácil será perderse, pero no es así, la fuerza con la que Grossman nos hace vivir estas historias no nos permite olvidarlos.
Una novela extraordinaria, de las más grandes representantes de su género, testimonio del alma de una época.





El pájaro pintado
de Jerzy Kosinski
Mucho me habían recomendado Pasos de Kosinski y no pocas veces estuve a punto de comprarla, pero cuando por fin me acerqué a hacerlo, alguien más inteligente que yo ya lo había hecho. Arrepentido, estuve buceando en otras librerías, algo que me haga no sumergirme de nuevo en Roth (tengo en lista de espera unas seis que me miran tentadoras todos los días desde mi escritorio) cuando me encuentro con El pájaro pintado. Tan bien me habían hablado de Pasos que me dije que el autor seguro sería extraordinario y valdría la pena intentarlo con esta otra novela.
Hojeando Cómo leer y por qué de Harold Bloom leo que este famoso crítico estadounidense abandonó varias veces la lectura de Meridiano de Sangre por su brutalidad y violencia. Yo, luego de leer la mencionada novela de McCarthy no entendía el porqué de su afirmación y me parecía algo exagerada. Ahora leyendo El pájaro pintado he sentido un sensación como la que experimentó Bloom con la de Meridiano de Sangre. Nunca en mi vida he dejado un libro por lo perturbador de su contenido, pero debo admitir que leyendo El pájaro pintado de Kosinski estuve a punto de hacerlo por miedo a los pensamientos que me atormentarían si continuara. Si lo hice no es porque quisiera, el libro me atenazó y no permitió mi retirada, no pude concretar mis planes de huida porque este maldito libro se hizo de mi voluntad y me obligó a terminarlo.
Un niño de seis años de cabello y ojos oscuros es entregado por sus padres a un hombre que se encargaría de buscarle un hogar para poder sobrevivir la segunda guerra mundial ante la amenaza del holocausto nazi. El niño va a parar a la casa de una supersticiosa señora que lamentablemente muere en un accidente. El niño huye de su casa y va de pueblo en pueblo buscando cobijo. A veces lo acogen, la mayoría no. Pero cuando lo hacen no dura mucho, siempre la tragedia hace su aparición y obliga al niño a buscar otro hogar.
El recorrido del niño por estas aldeas da testimonio del carácter supersticioso y brutal de los campesinos de esta zona y por extensión del hombre en general. Una narración que evidencia como ninguna la podredumbre en la que se revuelca el espíritu humano, capaz de crueldad gratuita y sin límites.

martes, 10 de julio de 2012

Junio


Luz de agosto
De William Faulkner

Cuando conocí a mi gran amigo y mentor, Juan Pablo Torres, lo primero que me preguntó, luego de saber que estaba publicando mi primer libro, era si había leído a Faulkner. Yo le respondí que, salvo Una rosa para Emily, no había leído nada de él. Juan Pablo no me lo dijo explícitamente, mas yo me di cuenta que era un verdadero atrevimiento no haber leído a Faulkner y pretender publicar un libro. Ahora, luego de casi diez meses de la publicación de esa suerte de meconio titulado El hombre de a cero, he leído Luz de agosto de Faulkner (libro que Juan Pablo me recomendó para empezar con Faulkner). Luego de haberlo terminado me doy cuenta del grave error que cometí.
En Luz de agosto, Lena Grove emprende la búsqueda del hombre que la embarazó y con el que espera encontrarse para iniciar una nueva vida en familia. Paralelamente se cuenta la historia de Joe Christmas, un negro al que se hace pasar por blanco en sus primeros años, y su duro crecimiento, primero en un orfanato, luego con un padre adoptivo estricto y fanático y luego en el pueblo de Jefferson, donde termina asesinado por la masa ardiente e inhumana que conforma los habitantes del extremadamente racista sur profundo de los Estados Unidos.
Novela indispensable, de estructura complicada, pero apasionante, que desnuda a los sucesores de este genio estadounidense y nos muestra su verdadera grandeza. Abarca mucho y aprieta mucho. Gran maestro.

La conciencia de Zeno
de Italos Svevo
No podría afirmar, sin temor a equivocarme, que La conciencia de Zeno sea la mejor novela italiana del siglo veinte, ya que tenemos a El desierto de los Tártaros de Buzzatti y a Sostiene Pereira de Tabucchi y aún no he leído ni el Gatopardo ni las novelas de Moravia ni las de Pavese ni muchísimas otras; pero de que es una obra maestra, es una obra maestra. Un autentico novelón.
Zeno Cosini es un adicto al tabaco un tanto hipocondriaco además de un pésimo hombre de negocios. Él se somete a unas sesiones de psicoanálisis con su psiquiatra y este le recomienda escribir su autobiografía como terapia. En ella hilvana recuerdos que van construyendo un personaje inolvidable y a veces bastante cómico.
Obra exquisita, de humor excéntrico (humor que vale la pena estudiar) y reflexiones insólitas.

Viaje al fin de la noche
De Louis Ferdinand Celine
Ferdinand Bardamu, especie de alterego del autor, en un momento de locura se enrola en el ejército francés en plena I Guerra Mundial, hastiado de los horrores de esta, es enviado a las colonias francesas en África, de donde también escapa pero es tomado por galeote en un barco en el que llega a Norteamérica, de donde, luego de una serie de desengaños, vuelve a Francia para terminar sus estudios de medicina y ejercer su profesión en un pobre barrio parisino, para terminar administrando una extraña clínica.
Maldito libro. Desgarrador y deprimente. Creí que su lectura sería vertiginosa y atrapante, pero en mi caso no fue así. Demoré bastante en leerlo y no lo aprehendí como hubiera querido. Quedé fascinado, eso sí, por la cantidad de belleza extraordinaria que encontraba en cada página, en cada oración, en cada frase.

martes, 3 de julio de 2012

Placer


Muchos objetivos se pueden perseguir al abordar un libro, pero uno de los más sinceros y gratificantes es la búsqueda de placer. El placer que puede dar un libro es incomparable.
De todos los libros que he leído hay muchos que me han causado una impresión tremenda, que me han ocasionado vértigo por su magnitud y genialidad, pero su lectura no siempre me ha sido extraordinariamente grata. Por ejemplo Pastoral Americana me parece la mejor novela de Philiph Roth (de las que he leído), es realmente magnífica e incomparable, luego de terminarla quede aturdido y sin poder reaccionar, sin embargo mientras leía El mal de Portnoy, del mismo autor, me regocijaba más, gozaba con cada página y no podía parar de leerlo. Algo parecido me parecido me pasó con Hijos de la Medianoche de Salman Rushdie y Cien años de soledad. Hijos de la medianoche me mantuvo pegado al libro, disfrutándo un goce sin comparación; mientras que Cien años de soledad, aunque definitivamente me parece una novela mejor que la anterior, no me causó tanto placer.
Por eso hace un par de semanas me propuse hacer una lista de los libros que más placer me han causado y resultó la que sigue (no tiene orden):

  • Tres tristes tigres – Guillemor Cabrera Infante
  • Hijos de la medianoche- Salman Rushdie
  • El desierto de los Tártaros- Dino Buzzatti
  • El mal de Portnoy- Philiph Roth
  • Un amigo de Kafka y otros cuentos- Isaac Bashevis Singer
  • La palabra del mudo- Julio Ramón Ribeyro
  • El maestro y Margarita- Mijail Bulgákov
  • La marcha de Radetsky- Joseph Roth
  • La guerra silenciosa- Manuel Scorza
  • El beso de la mujer araña- Manuel Puig
  • Don Quijote de la Mancha- Cervantes
  • El mundo según Garp- John Irving
  • La amigdalitis de Tarzán- Alfredo Bryce
Luego de hacer esta lista le pedí a tres amigos (Juan Pablo Torres, Jorge Monteza y Giovanni Barletti), grandes lectores y narradores (aunque la afirmación anterior no se haya comprobado todavía en uno de ellos ja ja), que redactaran las suyas, con un aproximado de diez libros por lista. Aquí se las dejo:

Juan Pablo Torres
  • Bajo el volcán, de Macolm Lowry.
  • Guerra y paz, de Lev Tolstoi.
  • Teatro (sí, casi cualquier página), de William Shakespeare.
  • En busca del tiempo perdido (todo, pero especialmente, A la sombra de las muchachas en flor), de Marcel Proust.
  • ¡Absalón, Absalón!, de William Faulkner.
  • La trilogía de Depford (sobre todo El quinto en discordia), de Robertson Davies.
  • Los reconocimientos, de William Gaddis.
  • Suttree, de Cormac McCarthy.
  • Llámalo sueño, de Henry Roth.
  • El gran sertón: Veredas, de Joao Guimaraes Rosa.
  • El teatro de Sabbath, de Philip Roth.
  • Del tiempo y el río, de Thomas Wolfe.
  • La marcha Radetzky, de Joseph Roth.

Jorge Monteza
Copio (sin autorización del autor) una aclaración antes de mostrar su lista:
Estimado joven de a-cero: tu planteamiento me sugiere la siguiente digresión: En literatura se me hace imposible separar lo bueno de lo placentero. Que no siendo lo mismo, desembocan en lo mismo: buena literatura. Aquella que es buena precisamente porque nos proporciona goce intelectual (como sugería Borges) y goce estético a la vez. Aunque la literatura se asemeja en muchas cosas a las mujeres se diferencia en algo sustancial: la mujer que es buena no siempre es la mujer que está buena. El hecho de que se pueda hallar ocasional y casi excepcionalmente en una mujer con ambas cualidades no quiere decir que estas no se distingan. En la literatura esto no se puede. Haciendo esa aclaración y sin traicionar ese principio, hago una lista de diez libros:

  • El Quijote / Miguel de Cervantes
  • Los viajes de Gulliver / Jonathan Swift
  • El nombre de la rosa / Umberto Eco 
  • El poder y la gloria / Graham Greene
  • Las olas / Virginia Woolf
  • Luz de agosto / William Faulkner
  • Ficciones / Jorge Luis Borges
  • La metamorfosis y otros cuentos / Franz Kafka
  • Las ciudades invisibles / Italo Calvino
  • Todos los cuentos / Julio Cortázar
  • Los ríos profundos / José María Arguedas
  • Un mundo feliz / Aldous Huxley
  • La insoportable levedad del ser / Milan Kundera
  • El extraño caso de doctor Jelyll y Mr. Hyde y otro relatos / Robert L. Stevenson.

Giovanni Barletti
  • Catedral/ Raymond Carver.
  • Cartas a Theo/ Vincent Van Gogh
  • La casa de cartón/ Martín Adán
  • Cuentos/ Ernest Hemingway  
  • Cuentos completos/ Julio Cortázar
  • Winesburg Ohio/ Sherwood Anderson        
  • A sangre fría/ Truman Capote 
  • Los miserables/ Víctor Hugo
  • Dublineses/ James Joyce        
  • En el camino/ Jack Kerouac    
  • Cuentos completos/ F.S. Fitzgerald
  • Los detectives salvajes/ Roberto Bolaño

Copio (con autorización del autor) un texto que escribió para la ocasión.
No sin esfuerzo he tenido que hurgar en mi mente para recordar aquellos libros me proporcionaron gran placer. Quizás no sean los mejores que he leído (algunos sí), pero de sus lecturas guardo especial constancia no sólo por su maestría sino porque llegaron a mí en épocas inmejorables, de inquietudes estéticas satisfechas y acontecimientos personales que alegraron aún más mi existencia. Catedral fue un verdadero deslumbramiento por la simpleza del lenguaje y el significado implícito que puede guardar cada palabra. Vincent Van Gogh se convirtió inmediatamente en mi ídolo con sus atribuladas cartas y su pasión desmedida por comprender el arte, la vida y todo. No en vano dijo Henry Miller que esas cartas significan la victoria del hombre sobre el arte. La Casa de Cartón fue el más placentero de todos, mil veces lo he leído y siempre ando buscando excusas para abrirlo de nuevo. Los cuentos de Cortázar me hacen reír, entristecerme, sorprenderme como un niño, como alguien que lee por vez primera un texto. Acostumbrado como estoy a despanzurrar los libros en pos de aprender algo con Cortázar quedo indefenso, no puedo. Leí Los miserables y Los detectives salvajes en el verano del 2011, época especialmente feliz de mi vida y sus lecturas supieron adecuarse con la idea de que todo puede perfecto siquiera por unos días. Winesburg Ohio es un libro hermoso y mientras lo leía las preocupaciones y tribulaciones de George Willard eran también las mías. Los 49 cuentos de Hemingway hicieron que replanteara mi narrativa, además que siempre recuerdo escenas de sus cuentos cuando camino por la calle o atravieso el campo en Moquegua. Debí batir algún record mundial de lectura leyendo A sangre fría. ¡Demasiado interesante! Joyce es un maestro y siento un placer inconmensurable cuando me topo con un cuento epifánico. En el camino fue muy especial porque para mí era como ir en el asiento trasero de esos carros desvencijados que se agenciaba Dean Moriarty para atravesar Estados Unidos y desafiar el stablishment que tanto jode la vida. Por último, F. S. Fitzgerald es un maestro y apenas leí el primer tomo de sus cuentos supe que no me detendría hasta conocer toda su obra.

Aunque acepto que existe una gran dificultad para la confección de estas listas, por lo expuesto por Monteza, y porque deberíamos primero definir con exactitud qué es el placer (tarea imposible), exhorto a quien quiera a que haga la suya propia y la comparta para que todos podamos sentir el placer que nos ofrecen sus maravillosos libros.

lunes, 11 de junio de 2012

Discurso de Amos Oz al recibir el Premio Príncipe Asturias de las Letras 2007

Este discurso me pareció hermoso, creo que debería ponerse en los libros de enseñanza de literatura de todo el mundo. Compártanlo si les gusta.

Discurso de Amos Oz al recibir el Premio Príncipe Asturias de las Letras 2007
Si adquieres un billete y viajas a otro país, es posible que veas las montañas, los palacios y las plazas, los museos, los paisajes y los enclaves históricos. Si te sonríe la fortuna, quizá tengas la oportunidad de conversar con algunos habitantes del lugar. Luego volverás a casa cargado con un montón de fotografías y de postales.
Pero, si lees una novela, adquieres una entrada a los pasadizos más secretos de otro país y de otro pueblo. La lectura de una novela es una invitación a visitar las casas de otras personas y a conocer sus estancias más íntimas.
Si no eres más que un turista, quizá tengas ocasión de detenerte en una calle, observar una vieja casa del barrio antiguo de la ciudad y ver a una mujer asomada a la ventana. Luego te darás la vuelta y seguirás tu camino.
Pero como lector no sólo observas a la mujer que mira por la ventana, sino que estás con ella, dentro de su habitación, e incluso dentro de su cabeza.
Cuando lees una novela de otro país, se te invita a pasar al salón de otras personas, al cuarto de los niños, al despacho, e incluso al dormitorio. Se te invita a entrar en sus penas secretas, en sus alegrías familiares, en sus sueños.
Y por eso creo en la literatura como puente entre los pueblos. Creo que la curiosidad tiene, de hecho, una dimensión moral. Creo que la capacidad de imaginar al prójimo es un modo de inmunizarse contra el fanatismo. La capacidad de imaginar al prójimo no sólo te convierte en un hombre de negocios más exitoso y en un mejor amante, sino también en una persona más humana.
Parte de la tragedia árabe-judía es la incapacidad de muchos de nosotros, judíos y árabes, de imaginarnos unos a otros. De imaginar realmente los amores, los miedos terribles, la ira, los instintos. Demasiada hostilidad impera entre nosotros y demasiada poca curiosidad.

miércoles, 6 de junio de 2012

¡Mayo!

Excelente mes. Dos maestros contemporáneos de la novela, el descubrimiento de un uruguayo imprescindible y tres grandes clásicos del siglo XX. ¿Qué me deparará junio?


Desgracia
J.M. Coetzee
Producto de un escándalo sexual con una de sus alumnas, David, abandona su cátedra y su ciudad para irse a vivir una temporada en la casa de su hija, quien vive en una zona rural sudafricana. Un tarde ocurre un suceso trágico que removerá todas las certezas de David y lo hará cuestionar todo cuanto creía sobre lo natural.
Una novela abrumadora y contundente de goce asegurado que explora lo salvaje y los límites de lo racional. Coetzee cumple con lo que todos prometen de él. Realmente extraordinario. Habrá que leer más libros suyos.

No digas noche
Amos Oz
No digas noche cuenta la historia de Teo y Noa, una pareja de israelíes de sesenta y cuarenta y cinco años respectivamente. Teo es un hombre experimentado y ecuánime, mientras que Noa, una mujer activa y apasionada. Ella es profesora de un instituto y a la muerte de uno de sus alumnos se encarga de instalar en su pequeña ciudad un centro de rehabilitación de adicción a las drogas siguiendo el deseo del padre de su alumno fallecido.
Debo admitir que me gustó más La bicicleta de Sumji, deliciosa novelita corta del mismo autor, pero no debo dejar de decir que esta novela es bastante buena, de una sutileza exquisita.


La Trilogía Involuntaria de Mario Levrero
Son tres perturbadoras novelas que mediante la narración de hechos totalmente extraños tratan de explorar la mente de su autor y sus más profundas preocupaciones. Levrero es un gran autor que merece mayor difusión, un extraño entre extraño y un gran intérprete del caos de la mente humana.

La ciudad
Un hombre que acaba de mudar sale a la tienda, en plena lluvia; pero se pierde y no puede regresar a su casa. Un camionero acepta jalarlo un trecho pero termina siguiendo a una mujer que lo lleva a una extraña ciudad donde todas las leyes de la lógica y el trato entre las personas son obsoletas.
Una narración atrapante y misteriosa que, a mi parecer, siendo la más floja de las tres novelas que componen esta trilogía, no deja de ser excelente y de urgente lectura para quien aún no la haya abordado.

El lugar
Un hombre despierta en una habitación a oscuras, pero no recuerda haber dormido ahí. Al tratar de buscar una salida da con una puerta que lo lleva a una habitación idéntica y luego a otra y a otra hasta que la situación va cambiando de a pocos y le ocurren las más extrañas situaciones y encuentra a personajes cada vez más insólitos.
Sin duda la que más me gusto de la Trilogía, reto a quien sea capaz de no leerla de un tirón y totalmente absorto en los sucesos que narra. Chocante manera de sumergirse en el yo.

París
La más rara de las tres. El protagonista llega a París luego de trescientos años de viaje y luego de subir aún taxi cuyo conductor estaba casi momificado y luego de ser arrastrado por una grúa, es internado en una suerte de clínica en la que se sumerge en acontecimientos perturbadores y reveladores hasta llegar a un final que podríamos llamar… no, aún no existe un adjetivo.



El castillo
Franz Kafka
K. llega a una ciudad dominada por un castillo. El será el nuevo agrimensor, pero la ciudad no necesita de un agrimensor. El trata de comunicarse con los señores del castillo para regularizar su situación y poder ser un ciudadano normal de la ciudad, pero todo esfuerzo es infructuoso.
Inmensa narración con infinidad de interpretaciones desde lo social y político hasta lo religioso. Definitivamente inclasificable, inexplicable. Creo que esta obra retorció a la literatura y abrió nuevos caminos.
Precaución: al terminar su lectura uno puede quedar boquiabierto un buen tiempo.


La muerte en Venecia
Thomas Mann
Gustav Von Aschenbach, hastiado, se refugia en una Venecia enferma. En ella reflexiona sobre la belleza pura al ver a un adolescente polaco de nombre Tadzio.
Una increíble reflexión sobre la belleza, con descripciones memorables y un personaje sólido.



La Marcha de Radetzky
Joseph Roth
La decadencia de un imperio contada a través de la decadencia de una familia noble (aunque esta nobleza no sea antigua): los Trotta.
Bellísima novela, de las mejores de su especie. Realmente magistral y cautivante. Una visión de la vida y las costumbres del Imperio Austro-Húngaro y su tiempo. La inevitabilidad de su decadencia y las razones por las que esta ocurre dejarán encandilado a más de uno haciendo que las sinapsis entre sus neuronas aumenten geométricamente durante la lectura de esta obra maestra. Además es sumamente entretenía y atrapante. Hermosa. Hermosa. De lectura obligatoria.

martes, 8 de mayo de 2012

Mis lecturas de Abril


Cuando, luego de mis impactantes lecturas de Singer y Roth, estaba a punto de hacerme la circuncisión en ceremonia pública y convertirme al judaísmo creyendo que así me vacunaría de la incompetencia creativa y que ese era el secreto para ser un gran escritor, leo a Salman Rushdie  a V. S. Naipaul y caigo en la cuenta que me gustaría tener raíces en la India. He tenido un extraordinario mes para lectura y este me ha traído grandes expectativas por los libros que me obsequiaron en su transcurso. Allá voy.



El enigma de la llegada
V.S. Naipaul
UN escritor procedente de Trinidad y de orígenes hindúes, luego de veinte años viviendo en Inglaterra, llega a una casa solariega donde reflexiona sobre el cambio y la muerte.
Aunque me costó un poco el primer capítulo luego de leer el segundo me juré seguir hasta el final en la escritura, pese a todo. Qué gran libro, lúcido hasta el límite, lleno de sorpresas y sumamente inspirador
9/10

Tierras de poniente
J.M. Coetzee
Interesante libro que relata dos historias: la primera de un miógrafo que realiza un estudio sobre la publicidad en la guerra de Vietnam y termina enloqueciendo, y la segunda historia sobre un colono bóer que luego de una expedición fallida en tierra dominada por los hotentotes vuelve para ejecutar su venganza.
Bueno, pero esperaba más de Coetzee. Seguro que porque es su primer libro. Vamos a darle otra oportunidad con Desgracia.
6.7/10

El hombre del salto
Don Delillo
Un hombre que trabajaba dentro de las Torres Gemelas durante el atentado del once de setiembre escapa vivo, totalmente conmocionado, aferrado a un maletín que no es suyo y se dirige a la casa de su ex esposa. Un miembro de un grupo terrorista se prepara para sacrificar su vida en el atentado del 11-S.
Historia atrapante y de lectura rápida que desnuda y expone sentimientos y situaciones a partir de un suceso trágico.
7.5/10

Hijos de la medianoche
Salman Rushdie
Todo me hacía prever que el plato fuerte del mes sería El Enigma de la llegada de Naipaul, pero luego me topo en Internet con que tenía en mi posesión el Booker de Bookers y el Best of Booker y emprendo la lectura de este extraordinario libro. Que grata, grata, gratísima sorpresa. Un libro vertiginoso, colosal, un libro como para aferrarse a él y agradecerlo eternamente.
Saleem Sinai nace a la medianoche del quince de agosto de mil novecientos cuarenta y siete, entre vítores y festejos, al mismo tiempo que la India. Y desde entonces su destino queda ligado ineluctablemente al de su país. De ahí partimos a un relato bellísimo, conmovedor, que además ilustra muy bien la historia de la india y el crisol de sus culturas.
Toda la historia está plagada de símbolos y referencias a sí misma pero hechas de tal manera que difícilmente uno llegará a perderse.
He leído comentarios que dicen que este libro es el Cien años de soledad de la India. Yo por instantes, y a pesar de que debiera conectarme más con la obra del latinoamericano, me sentía mucho más identificado en Saleem Sinai. Personalmente me gustó más (de la calidad no pretendo opinar). El único problema es el final, que es muy similar al de García Márquez.
Nunca olvidare esta frase de la novela:
“He sido un devorador de vidas y, para conocerme, solo para conocer la mía, tendréis que devorar también todo el resto.”
9.2/10